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Lectio Divina

“La lectio divina es una lectura, individual o comunitaria, de un pasaje más o menos largo de la Sagrada Escritura que se acoge como Palabra de Dios; se desarrolla bajo el estímulo del Espíritu en meditación, oración y contemplación” (Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, 1993) 

“Gracias a la lectio divina la Palabra de Dios se transfiere a la vida, sobre la que proyecta la luz de la Sabiduría que es don del Espíritu [...] Conviene que esta práctica de lectura orante se proponga a los sacerdotes y los laicos” (Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Vita consecrata, n. 94, 1996) 

¿Qué es? 

La lectio divina no es un “estudio” de la Palabra, con intenciones científicas, ni tampoco una meditación sobre los escritos de tal o cual santo o teólogo (ambas cosas muy loables, por cierto). La lectio divina es una lectura orante de la Escritura que busca establecer un contacto de corazón a corazón con Dios. 

Ciertamente, el Verbo no está presente real y personalmente en la Escritura, como sí sucede en la Eucaristía. Pero no es menos cierto que a través de ella podemos entrar verdaderamente en contacto con Él: “En la Encarnación el Verbo se ha hecho Jesús, en la Escritura se ha hecho libro” (Orígenes)

          El Espíritu Santo no sólo ha inspirado la Palabra de Dios consignada en la Biblia, sino que habita en ella, como luz que guía al cristiano hacia la verdad plena de la Escritura, de Dios y de Cristo. Como maestro interior, guía al creyente por el camino de la sabiduría hacia Cristo, y le comunica la “mente de Cristo” (cf. ICo 2, 16)

           Es la razón por la que la lectio divina pide de quien la practica una gran apertura, una total disponibilidad al Espíritu, que le permitan captar todos los ecos que la Palabra Dios hace resonar en el corazón. 

¿Cómo se hace?

1. LECTIO
¿Qué dice el texto? 

• Lee el texto, sin prisas, con atención y respeto, una y otra vez 
• Considera qué personajes aparecen, lo que hacen, lo que dicen, dónde se encuentran... 
• Sitúa el texto en su contexto (¿Es un fragmento del Evangelio, o es una carta? ¿Qué lugar ocupa el texto en el esquema general del libro? ¿Quién lo escribió? ¿Para quién?*...) 

(* Para esta tarea te ayudará mucho leer las notas a pie de página de tu Biblia, los pasajes paralelos o relacionados, etc. También un buen comentario bíblico sobre este pasaje.)

2. MEDITATIO
¿Qué me dice el texto? 

• Como María, guarda “todas estas cosas, meditándolas” en tu corazón 
• Piensa qué tiene que ver el texto con tu vida, aquí y ahora 
• ¿Qué tengo yo de tal o cual personaje? 
• ¿En qué me veo “retratad@” en el texto? 
• ¿Qué puedo aprender de él? 

3. ORATIO
¿Qué me sugiere el texto para decirle a Dios? 
 

• La lectio divina no es reflexión solitaria, sino encuentro amoroso. Al hilo de lo que me dice el texto, ¿no tengo nada que decirle al  Señor? 
• ¿Algo que pedirle, como un niño a su padre? 
• ¿Darle gracias por algo, como se hace con un bienhechor? 
• ¿Pedirle perdón, tal vez, como un amigo a su amigo? 
• ¿Quizá tan sólo alabarle, lleno de alegría por ser Él tan bueno? 

(Cuando comience a resultarte difícil mantenerte en la oración sin caer en distracciones, abre de nuevo la Palabra y comienza de nuevo la lectura; continúa leyendo hasta que encuentres otra frase que te llame la atención) 

4. CONTEMPLATIO
“Olvido de lo creado memoria del Creador atención a lo interior y estarse amando al Amado»  (S. Juan de la Cruz)

• La atención pasa de la palabra a Aquel que la pronuncia, haciéndose adoración silenciosa del Misterio 
• Me postro en silencio, y adoro a Dios 
• Yo le miro, Él me mira, y me inunda de alegría 

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¡Si conocieras
 el don de Dios…!
 

 

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