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Ernesto Postigo, SJ
Vicepostulador de la Causa de Beatificación
Bernardo de Hoyos
        - Su entorno geográfico -

            Dicen que “el buey no es de donde nace, sino de donde pace”. Bernardo de Hoyos nace y pace en un círculo de territorio muy reducido. Fuera de unos pocos días que pasó en la ciudad de Madrid, nunca salió del entorno de Valladolid y su provincia.

            Se ha dicho también, y con razón, que “el paisaje hace al paisanaje”. Es verdad. Estamos influidos, más de lo que pensamos, por la geografía donde vivimos. Bernardo posee un carácter típicamente castellano. Es austero, tenaz, sabe actuar con decisión y firmeza cuando es preciso, buen amigo de sus amigos y con una vida interior pujante aunque oculta al exterior.

            Torrelobatón con su impresionante castillo medieval y su señorial iglesia de Santa María constituirá el primer prado donde el niño Bernardo comience a disfrutar de su existencia. Con sus pequeños compañeros jugó Bernardo a la sombra de aquel castillo, construido en el siglo XV por los Almirantes de Castilla y en el que contrajeron matrimonio, en 1444, Doña Juana Enriquez con Juan de Aragón, rey de Navarra, y padre más tarde de Fernando el Católico. De allí saldrían los comuneros con Padilla al frente, camino de Toro, sin saber que les esperaba la derrota y la muerte en Villalar. Fue un 23 de abril de 1521, en una mañana triste y encapotada. Pero ahora habían transcurrido ya doscientos años y Bernardo jugaba alegre con sus amigos, ignorando la historia de aquellos fuertes muros.

            Medina del Campo, famosa por sus antiguas Ferias, ciudad donde haría Teresa de Jesús una de sus primeras fundaciones, será otro prado en que vivirá Bernardo desde sus diez años. Allí los jesuitas tenían un colegio, por cuyas aulas había pasado San Juan de la Cruz; y Bernardo tenía una tía, en cuya casa se hospedaba como alumno externo. Poco tiempo después viviría en aquel mismo colegio durante tres años , ya como jesuita, dedicado al estudio de la Filosofía.

            La pequeña villa de Alaejos sirvió por espacio de un mes para robustecer la salud de Bernardo y sus compañeros, evitando así el contagio de la peste que se había declarado en Medina.

            Pero entre Torrelobatón y Medina del Campo encontramos Villagarcía de Campos. Allí será colegial primero y novicio jesuita después. Era una magnífico colegio, levantado por la munificencia de sus fundadores: Don Luis Quijada, mayordomo de Carlos V, y su mujer Doña Magdalena de Ulloa.  

Valladolid, la ciudad fundada por el Conde Ansúrez y antigua corte de los reyes de España, le ofrecerá durante cuatro años el mejor alojamiento. En ella se realizará su destino: ser el primer apóstol del Corazón de Jesús; en ella se ordenará de sacerdote y en ella entregará a Dios su propio corazón, roto de amor

 

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